"...asesina...asesina...asesin a"

 

He pasado mucho miedo, señora María. Como nunca en mi vida, se lo puedo asegurar.
-He visto el cuerpo de ese animal, Angelica...
La mujer se me quedó mirando con miedo. Yo me quedé sin palabras. De pronto, dejó caer una lágrima.
-Dios mío...si mi marido estuviera aquí... esto no hubiera pasado... todo esto es tan horrible y... extraño...
-Está en lo cierto. Pero no voy a dejar que nos pase algo, ¿entiende señora María? No tiene de que preocuparse. Esas malditas criaturas no pasarán del umbral de la puerta. No lo permitiré.
La señora me miró y me sonrió. Solo nos teníamos el uno al otro. Era reconfortante saber que una no está sola en los momentos difíciles. Que hay alguien que está pendiente de ti. Yo estaba en deuda con esa mujer: aquella noche me salvó la vida al abrirme la puerta y yo se la salvé a ella al matar a aquella cosa en su porche trasero. Había matado a una de esas criaturas... y estaba dispuesta a matarlas a todas por salvar la vida de esa frágil y amable anciana llamada María.
-Señora María...-me levanté después de terminarme el café.-si no le importa... voy a descansar. Tengo la espalda destrozada y no he descansado nada, si no es mucho pedir...
-No, niña, descansa que te lo mereces...
-Si escucha algo... ya sabe...
-Tranquila... lo haré.
La sonreí de nuevo. Me encerré en la habitación. Mi cuerpo exhausto había caído en el blandísimo colchón de espuma blanca y, en pocos minutos, había logrado dormirme.
Pasaron las horas. El cielo se fue despejando poco a poco. Mi mente descansaba en blanco, salvo pequeños resquicios de una frase que se repetían constantemente... "...asesina...asesina...asesina" logré apartar esa pesadilla por segunda vez consecutiva y logré tener un sueño divino. Uno de esos descansos que recomponen a cualquier persona por muy destrozada que estuviera. Lo necesitaba. Y como lo agradecía.
Un rugido me despertó del plácido sueño que estaba teniendo. Enseguida temí lo peor: un nuevo ataque estaba a punto de dar comienzo en plena tarde. Me levanté de la cama de un salto y de un gesto rápido cogí la escopeta. El sudor caía por mi frente. Mientras me asomaba por la ventana, pude ver de qué se trataba. No era el rugido de ningún animal, sino que se trataba del ruido del motor de un coche que acababa de aparcar. Sorprendida, pude comprobar que un tipo alto con un traje de color crema y gafas de sol se bajaba de él. Su presencia me inquietaba. No me gustaba.
El tipo llamó varias veces a la puerta. La anciana apenas tardó en abrirle. Yo me quedé en el umbral de la puerta de mi habitación observando como la mujer le invitaba a pasar. El tipo agradeció su cordialidad, se sentó en el sofá y se dispuso a hablar con la mujer. No me había visto.
-Buenas tardes señora...me presentaré. Soy policía, mi nombre es Juan Santoro. Detective Santoro para muchos.
La mujer no pudo ocultar su complacencia.
-¡Oh, señor Santoro! No sabe usted cuanto tiempo hemos estado esperándole. Ayer por la noche... nos asaltaron... sí, señor detective ha oído bien. Nos asaltaron.
-¿Qué les asaltaron?
-Sí... no se lo va a creer pero unos animales... no sabemos si del bosque o de otro sitio nos atacaron a una amiga mía y a mí. Mi amiga mató a uno de ellos. Está en la parte de atrás. Nos hemos mantenido en esta cabaña todo este tiempo. Algo diabólico está teniendo lugar en el bosque... ¿sabe? Algo malo, realmente malo.
-Señora...-el hombre se sentó en la mecedora.- ¿de que demonios está usted hablando?-el detective no podía salir de su asombro.
-Ayer por la noche... una chica vino a verme pidiendo ayuda. Me dijo que unas criaturas le habían herido de gravedad y que estaban persiguiéndole. Vio unos rayos de fuego que surgían en el campo. Sí, señor, eso es verídico. Después salió un momento fuera y mató a una de ellas. Yo la vi con mis propios ojos, señor. Sí. Así es, la vi. Se ha quedado toda la noche haciendo guardia y está ahí, descansando en la habitación de al lado.
La mujer señaló a la puerta desde la cual yo estaba viendo a ambos. El policía miró súbitamente hacia mi dirección y yo logré echarme a un lado justo a tiempo para que no me viera. Después de mirar un poco la puerta entreabierta sin demasiado interés, el detective Santoro se volvió a dirigir a la abuela con una cara de severa preocupación...
Después de mirar un poco la puerta entreabierta sin demasiado interés, el detective Santoro se volvió a dirigir a la abuela con una cara de severa preocupación.
-Señora... ¿conoce a esa chica?
-No, señor detective. Ayer por la noche fue la primera vez en mi vida que le vi. Jamás en mi vida le había visto. Nunca.
-Ya... ¿y sabe como se llama?
-Sí señor, lo sé. Su nombre es Angelica Santos.
-¿Angelica Santos? Angelica Santos, Angelica Santos...
El tipo se quedó repitiendo mi nombre varias veces. Parecía querer gastarlo. Me resultó muy molesto. De pronto se puso en pie y cogió a la señora por el hombro.
-Señora... me temo que no es posible que el nombre de esa joven sea Anelica Santos.
Mi corazón dio un vuelco súbito. La señora se quedó mirando con cara de asombro al policía. ¿Por qué diablos no podía ser Angelica Santos mi nombre?
-Señor policía... ¿de que me está hablando?
-Le digo que la joven que está usted hospedando no puede tener como nombre Angelica Santos... porque Angelica Santos está muerta. Le asesinaron ayer por la tarde.
-¿Qué?
Mis manos comenzaron a temblar... ¿de que demonios estaba hablando aquel tipo?¿estaba diciendo que yo había muerto? Aquello era imposible... cada vez me resultaba más difícil contenerme detrás de la puerta. No podía aguantar esa conversación, era superior a mí...
...asesina, asesina, asesina...
Me estaba volviendo loca.
-Señora, lamento decirle esto... pero Angelica Santos fue una de las que fueron asesinadas ayer en un camping no muy cercano. ¿No ha visto las noticias? La policía organizó ayer una redada en un radio de diez kilómetros en torno al camping. Llevamos toda la noche intentando buscar al autor de estos asesinatos.
¿Qué,que,que?¿Que estaba diciendo?
-Parece ser que se trataba de un grupo de seis amigas. Una de ellas se volvió loca y se explayó con sus otras cinco amiguitas, matándolas a todas a base de cuchilladas. Tenemos sus datos: su nombre es Veronica Romero. Mis agentes y yo le encontramos medio perdida. Vagaba por la mitad de la calzada y parecía no recordar muy bien quien era. Intentamos detenerle pero echó a correr y le perdimos en el bosque. Después llamé a mis muchachos para hacer un barrido en todo el bosque y soltamos perros por doquier. Iluminamos el campo con focos para poder encontrarla pero no tuvimos suerte. Toda la noche intentando encontrarle pero no pasó nada. No le encontramos y además, perdimos dos pastores alemanes. No sabemos donde pueden estar... pero si sabemos una cosa: que ella es un peligro potencial, una bomba a punto de estallar. Creemos que puede tratarse de un brote psicótico originado por algún síntoma de mal estar y lo más seguro es que ahora mismo esté desorientada: sin que sepa ni quien es ni que hizo.
...asesina...asesina...asesina...¿Perros?¿Focos?¿Que, que diablos estaba diciendo ese maldito?¿estaba acusándome de asesinato?¿A mí? ¿Yo soy... Veronica... Veronica Romero? Pero... como es posible... no...puede...ser...yo soy Angelica, Angelica Santos. O...mi nombre era... ¿Rosa?¿Ana?¿Esther?¿Johana?¿Como puedo conocer sus nombres? Por el amor de Dios. Dios bendito escúchame. Yo... no conocía a nadie excepto esa señora. Esa señora era mi única amiga. Ella me ayudó a enfrentarme contra esos diabólicos seres... esos... esos... seres de ultra mundo... no, aquellos no eran perros, aquellos eran súbditos del diablo que intentaron atacarme y matarme. Querían mi sangre, querían mi alma y yo no estaba dispuesta a dársela. No a esos seres de ultra mundo. No a ellos. Mi alma es tuya señor... tú lo sabes... estoy en deuda con esa mujer. Ahora el hombre intentaba convencerme acerca de esos rayos infernales que cruzaban el cielo... decía que eran focos... pero no lo eran...¡profanador! eso era lo que quería que la mujer creyera, que se trataban de unos simples focos de luz para poder encontrarme. Sí, querían encontrarme para arrestarme y hacerme pagar por mis pecados. Pero yo no les iba a dejar. No... maldito cuerpo de policía infernal... malditos súbditos del diablo a los que yo llamaba amigos... no se merecían tal apodo... no se lo merecían. ¿Brote psicótico?¿De... de que estaba hablando? Yo estaba... estaba tan cuerda como nunca... maldita sea. Estaba cuerda. Cumplía la gracia del señor. Es cierto. Tenía que hacer una cruzada en contra de esas almas en pecado... yo era su purgatorio... su única salvación... él me lo dijo...
Me centré y me relajé. Notaba el bulto de mi costado. Eché mano a ese bulto y descubrí que no se trataba de ninguna costilla rota, sino de una funda atada en la que guardaba un cuchillo de caza de aproximadamente treinta centímetros de longitud. Ese era el arma con el que (en teoría) yo había matado a mis cinco amigas. Saqué el arma de su funda y observe su perfecta hoja afilada llena de motitas de sangre. Ahora podía entenderlo todo. Todo lo que había sucedido aquella noche y todo lo anterior a aquella noche. Por fin lo entendí y comprendí que aquel hombre estaba en lo cierto. Sí, así es. Maté a mis amigas. Las maté con ese cuchillo. Era cierto. También es cierto que no existían seres de otro mundo ni rayos infernales. Es cierto. Todo fue un engaño de mi mente, que me hizo inventarme todas esas mentiras para poderme justificar. Sí. Tenía razón. Era una asesina, no se equivocaba. Maldita sea, estaba en lo cierto. Había engañado a la vieja. La había vuelto loca por unas sandeces sin sentido. Creyó todo lo que le había dicho. Y yo creía poder ser capaz de comenzar una vida creada a mi gusto. Una vida que comenzara de cero. Y si eso tenía que significar acabar con mi pasado, que así fuera. Contaba con la ayuda y el apoyo de Dios todopoderoso. Mis amigas tenían que morir. Sí. Tenían que morir. No había otra forma. No había otro método. Tal vez mi mente torturadora buscaba excusas para explicar todo lo que me sucedía. Tal vez me engañara a mí misma para poder ser feliz. Una sonrisa se había dibujado en mi cara. Mi mente... mi mente estaba limpia y clara: había renacido.
En ese momento, un movimiento lento me hizo despertar del coma profundo en el que estaba sumido. El policía estaba abriendo lentamente la puerta de mi habitación con su pistola reglamentaria, una nueve milímetros, en su mano.
-¿Hola? Chico... ¿estás ahí? No me lo pensé dos veces... cerré la puerta sobre su brazo de forma brusca. El tipo aquel... Santoro, se puso a gritar y dejó caer la pistola al suelo. No cesé de cerrar y abrir la puerta una y otra vez hasta que me cerciore de que el hueso de su brazo se había roto. El chasquido sonó en toda la casa y el hombre cayó al suelo medio conmocionado. Comenzó a gritar y a moverse: su codo se había salido de su sitio y el hueso asomaba ligeramente en uno de sus extremos. Me asomé para comprobar el estado de aquel hombre. No paraba de moverse sobre sí mismo. Yo llevaba la escopeta de caza en mi mano izquierda y con la mano derecha recogí su arma del suelo. Después me quedé observándole un buen rato. Era una imagen preciosa. Aquel hombre... se había derrumbado, se había tenido que arrodillar frente a todo el poder que yo tenía. Parecía un diablo que había sido vencido y que ahora estaba convulsionándose entre su propia sangre...
Me acerqué a él y me puse a observar cada uno de sus gritos de clemencia y piedad completamente inútiles; el pobre pensaba que iba a librarse de la muerte. En el otro extremo de la habitación, la señora María lloraba y lloraba desconsolada en una esquina. Tenía mucho miedo. Su mirada, sus ojos, delataban su miedo, su terror. Eso... era una cosa que realmente me confortaba. Me gustaba el saber que la gente tenía miedo de mí. Me hacía sentir poderosa. Poderosa frente al mandato que Dios me había ordenado.
Me levanté, y al hacerlo, le descargué un tiro de escopeta en la cara al detective Santoro. Sus ojos saltaron por los aires y sus sesos adornaron la alfombra de la habitación, tiñéndola de color rojo. El tipo dejó de moverse y dejó de gritar. Todo un alivio para mi cabeza, porque, de verdad, me dolía terriblemente. Después de esto, la anciana intentó salir de la casa por la puerta. Sus manos nerviosas no pudieron abrir. Sin embargo, el cañón de mi escopeta pudo encontrar su espalda. Apreté el gatillo rápidamente y el retroceso casi me hace caer al suelo. Los perdigones se estrellaron sobre su columna y la mujer se desplomó contra la pared, rebotando en ella y cayendo al suelo completamente muerta. Era una escena francamente preciosa, toda la habitación inundada de humo. Podía quedarme observándola todo el resto de mi vida. Ese silencio tan mortal... era magnífico. Era reconfortante. Retransmitía PAZ. Paz en mi interior. Paz en mi mente. Las voces... se habían callado. Ya no hablaban, ya no me acusaban. A Dios le había gustado mi acometido. Podía seguir adelante, me animaba a ello.
Registré el cuerpo del policía y encontré las llaves de su coche. No podía llevarme la escopeta porque era demasiado grande y muy poco útil; en cambio, la nueve milímetros era un arma perfecta para mí, así que la introduje en el bolsillo de mi pantalón. Eché un último vistazo a mis espaldas y vi por última vez ese maravilloso cuadro mortal formado por los cadáveres de esos dos súbditos del diablo. Eran auténticos siervos de Satanás a pesar de su apariencia tan inocente, así que mi conciencia estaba tranquila, tranquila al saber que le había hecho un favor al mundo y que Dios estaba contento conmigo... su poder se había alzado victorioso contra todos esos profanadores y sacrílegos... ¿Sádica? Yo no soy una sádica: solo soy una enviada de Dios.
Abrí el coche. El vehículo hizo un pequeño ruidito con la bocina y las cerraduras se abrieron de golpe. Abrí la puerta del conductor y me introduje dentro. Metí las llaves en el contacto y el coche arrancó sin apenas forzarlo. Puse la radio: había una canción. Me gustaba el tono optimista de ésta, la cantaba una chica. Su melodía suave y armoniosa se apoderó de mí. Intenté tararear la letra pero apenas la conocía, así que hice el ridículo. Esbocé una sonrisa. Pisé el acelerador suavemente y fui cambiando de marchas hasta llegar a una carretera que desembocaba en la autopista. Allí podría decidir a que ciudad ir.
Entonces fuiste tú, señor, quien con tu dedo firme me indicaste el nuevo lugar en el que yo podría seguir liberando almas repletas de maldad. Tú me indicaste el camino a seguir y me hiciste conocer todo tipo de nuevas profanaciones que necesitan de mi apoyo para obtener tu perdón definitivo. A cambio de cumplir tu cometido, tú me regalarás una nueva vida, una nueva personalidad. Por eso, gracias a ti y a mi nuevo nombre, ahora conozco nuevos ambientes, nuevas formas de trabajo y también...

 

 

 

.....Espero les ahia gustado

 

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El santo entierro


Eran las diez de la noche y Miriam estaba tranquilamente tumbada en el sofá frente al televisor, cuando sonó el teléfono. Sin darle apenas tiempo a pronunciar un diga, una voz metálica y aguda, como procedente de un contestador automático dijo:

-Funeraria El santo entierro le recuerda que le queda un mes de vida. Tenemos ofertas muy interesantes en nuestra web elsantoentierro.blogspot.com. Entre ahora y benefíciese de un 5% de descuento adicional.

La llamada se colgó. Miriam no daba crédito a sus oídos. ¿Qué clase de broma macabra era aquella? Era una broma de muy mal gusto, pensó. En cualquier caso, no quiso darle mayor importancia y volvió a tumbarse frente al televisor. Quizás, si hubiese tenido setenta años y una salud delicada, aquella llamada le hubiese incomodado pero, a sus treinta y ocho, le pareció de lo más absurdo.

Había pasado algo menos de una semana desde el incidente cuando nuevamente, el teléfono sonó a las diez en punto de la noche.

-Funeraria El santo entierro le recuerda que le quedan veinticinco días de vida. Tenemos ofertas muy interesantes en nuestra web elsantoentierro.blogspot.com. Entre ahora y benefíciese de un 5% de descuento adicional.

Esta vez fue ella quien colgó el teléfono antes de que el mensaje concluyese. Un escalofrío recorrió su espalda. ¿Quién podía ser tan retorcido? Descolgó nuevamente y busco en la memoria del teléfono desde que número la habían llamado. Tomó un bolígrafo y empezó a copiar los números. 96 666 66... 66. Miró nuevamente el teléfono con la expresión desencajada. Era correcto.

-¿Qué coño de teléfono era aquello? Pensó

Marcó lentamente los números y esperó. El mensaje de la operadora no se hizo esperar.

-No existe actualmente ninguna línea en servicio con esta numeración.

Aquella tontería estaba empezando a molestarle. Era cuanto menos desagradable y, el hecho de que el teléfono no existiera todavía la inquietaba un poco más.
Respiró hondo y recapacitó. No podía dejar que aquella estupidez la incomodase de aquella manera. Eso era seguramente lo que pretendía el artífice de tan retorcida gracia. Así que, con los ánimos renovados, volvió a sentarse plácidamente frente al televisor.

Durante unos días Miriam se olvidó por completo de aquello. El día a día de la oficina era bastante frenético en aquella época del año y, para cuando llegaba a casa, era tan tarde que tan sólo le apetecía tumbarse en el sofá con un bol de ensalada y una pieza de fruta.

Aquel día, la calma se vio interrumpida nuevamente a las diez en punto al sonar el teléfono.

-Si diga

-Funeraria El santo entierro le recuerda que le quedan veinte días de vida.Si llama ahora podrá beneficiarse de nuestra oferta especial dos por uno. Visite sin falta nuestra web elsantoentierro.blogspot.com. Seguro que encontrará todo lo que necesita.

Aquello ya pasaba de castaño oscuro. Había dejado de ser una broma para convertirse en una auténtica pesadilla. Volvió nuevamente a mirar en la memoria del teléfono desde qué número la habían llamado. Por segunda vez, el número que aparecía en la memoria era el mismo de antes 96 666 66 66. Un número inexistente y cuanto menos inquietante. Ahora empezaba a estar nerviosa, intranquila. No es que creyera el contenido del mensaje pero empezaba a afectarle. La única pista que podía seguir era la famosa web que se mencionaba en el mensaje; elsantoentierro.blogspot.com . Así que se fue hacia el ordenador, lo encendió y escribió el nombre de la web elsantoentierro.blogspot.com . Ahí estaba. Jamás en su vida habría entrado por placer en una web así.

Una bienvenida un tanto peculiar adornaba la página inicial de aquella web.

Los servicios funerarios del Santo Entierro esperan que el catálogo de productos aquí expuesto sea de su agrado. Les deseamos una feliz navegación.

-¿Una feliz navegación?, Pensó. Hay que ser retorcido.

Miró la parte de abajo de la página y vio que había un contador que marcaba el número 058640. Luego, recorrió todas las secciones de la web tratando de encontrar algo que le diese una pista. Finalmente, vio al pie de la página un teléfono y una dirección de correo.

©Real, Ilustre Funeraria de El Santo Entierro
C/ Milagros, 16, Madrid Tlfno: 91 272 60 59
E-mail:
elsantoentierro@elsantoentierro.com

Decidió llamar al número y probar pero, tal y como se temía, el mensaje de la otra vez se repitió.

-No existe actualmente ninguna línea en servicio con esta numeración.

También probó enviar un mail pidiendo explicaciones y, en breves instantes, obtuvo una respuesta.


Estimada Miriam,

Su número personal es el 058640. Ahora que ya ha cogido número para su entierro, le rogamos escoja el féretro y los arreglos florales que desee para tan feliz acontecimiento.
Gracias por su interés en nuestros servicios.

Atentamente

Santo Entierro S.A.

-¡Joder! Exclamó levantándose de un brinco. Esto no puede estar pasando en realidad.

Empezó a dar vueltas por todo el salón mordiéndose las uñas. ¿Cómo podía parar aquel sinsentido? Habría algún modo de averiguar quien estaba detrás de todo aquello. Seguro que la policía tendría más de un caso de ese tipo en sus expedientes resueltos.

A la mañana siguiente se pidió el día libre y se acercó a la comisaría del barrio. Tras más de media hora de conversación con el jefe de policía Miriam decidió mostrarle la web en cuestión.

-Escriba, escriba... elsantoentierro.blogspot.com

El hombre en cuestión, no sin una cierta desconfianza, tecleó aquella dirección. La respuesta no se hizo esperar.

The Web site cannot be found

-¡No puede ser! Seguro que ha tecleado algo mal. Vuelva a probar.

El jefe de policía la miró con cara de paciencia y volvió a teclear de nuevo la dirección.

-elsantoentierro.blogspot.com y ahora...Intro.

The Web site cannot be found

-Mire señora. Probablemente no ha sido más que una broma de mal gusto. Vuelva a casa y tranquilícese. Seguro que si no se han cansado ya, lo harán en breve.

-Pero, le juro que ayer entré en esa web...

-Si yo no lo dudo pero...ya ve. Déjelo estar, de verdad. Y ahora, si me disculpa. Tengo mucho trabajo.

Miriam volvió a casa cabizbaja. Quizás tenía razón el policía y ya se habían cansado. Era probable que tras su entrada en la web la hiciesen desaparecer sin más. Si lo pensaba fríamente lo ocurrido no era tampoco tan grave. Si no llamaban más, aquello no pasaría de ser una mera anécdota curiosa que contar a sus nietos en las noches de Halloween.

Pasaron diez días y Miriam consiguió olvidarse del suceso totalmente. El teléfono no había vuelto a sonar y la web en cuestión parecía estar desactivada. Aquel día estaba especialmente cansada. Llegó a casa sobre las nueve, se puso el pijama y tras mordisquear una manzana verde de las que quedaban en la nevera, se dirigió a la cama. Ya había apagado la luz cuando el teléfono sonó.

-Tan sólo le quedan diez días de vida y aún no ha reservado su ataúd. ¿Acaso prefiere la incineración? Seguimos estando a su servicio en elsantoentierro.blogspot.com

Miriam empezó a chillar y un ataque de pánico hizo mella en su ser. Le faltaba el aire, notó que la vista se le nublaba y el corazón aceleraba sus latidos de forma alarmante.
Cayó desplomada sobre la alfombra de su habitación.

-Abra los ojos. ¿Me oye? Señora Díaz, si me oye intente contestar.

Tenía frío y le dolía la cabeza. Trató de abrir los ojos y al hacerlo descubrió que una luz intensa le enfocaba.

-¿Me oye?
-Sí. Respondió medio aturdida
-Está usted en el hospital. Perdió el conocimiento y lleva cinco días inconsciente.
-¿Cómo?
-La portera de su bloque fue quien nos avisó.
-¿Cinco días?
-Sí, cinco días.
-Sólo quedan cinco entonces...
-Perdón, creo que no la entiendo. ¿Sólo quedan cinco que?
-Mi teléfono, la funeraria... balbuceó con voz angustiada.
-No sé de que me habla. Miré, trate de calmarse. Hemos de hablar.
-¿Hablar?
-Sí, verá. Tras la caída le hemos realizado un escáner y hay algo que no va demasiado bien.
-¿Que no va... bien?
-No sabemos si ya estaba ahí, o lo ocasionó la caída, pero debe usted saber que tiene un edema en el lóbulo frontal derecho.
-¿Un edema... ?
-Bueno, a veces acaban por desaparecer pero, es una situación delicada...
-¿Delicada...? Miriam se echó a llorar.
-La dejaré un rato sola. Trate de descansar ¿Vale? Dijo el médico mientras salía de la habitación.

Miriam estaba aturdida. Era demasiada información de una sola vez. Su cabeza era incapaz de procesar lo sucedido. Mientras daba vueltas en su cabeza a lo que había dicho el doctor, el teléfono de la habitación sonó. Miriam lo miró durante unos segundos aterrada pero, como siempre, lo descolgó y lo acercó a su oído.

-¿Va a querer el ataúd de caoba o de pino? ¿Servicio Básico o Premium? Tan sólo le quedan cinco días... y no tiene tiempo que perder.

Miriam nunca salió viva de aquel hospital.

Cuenta la leyenda que a todo aquel que ose entrar en la web corre el riesgo de que se le asigne un número.

 

.... Espero les ahia gustado

Erzsébet Bathory - La Condesa Sangrienta


El caso de este personaje resulta verdaderamente interesante para la historia del crimen en serie, partiendo en un principio del hecho que sea una de las pocas mujeres que haya asesinado de una manera tan cruel... a cerca de 650 niñas.

Además de una perversión sádica y sexual, la Condesa Elizabeth Báthory sentía especial atracción por la sangre, y no sólo se contentaba de beberla, como es habitual en los llamados asesinos vampíricos, sino que se bañaba en ella con el fin de impedir que su piel envejeciese al paso de los años.

Nace en 1560 en el seno de una de las más ricas familias húngaras.
Si bien pertenecía a la más ilustre y distinguida aristocracia, siendo su primo Primer Ministro de Hungría, y su tío Rey de Polonia, también existen antecedentes esotéricos entre los miembros de su familia, como pueden ser un tío adorador de Satán y otros familiares adeptos a la magia negra o la alquimia, entre los que se

 

puede contar a la propia Báthory, ya que desde su infancia había sido influida por las enseñanzas de una nodriza que se dedicaba a las prácticas brujeriles.

Cuando sólo contaba con 15 años se casa con un noble, el conde Nadasdy, gran guerrero conocido como "El Héroe Negro", y se van a vivir en un solitario castillo en los Cárpatos.
El conde no tarda en ser reclamado en una batalla, por lo que se ve obligado a dejar sola a Elizabeth por un tiempo.

Al cabo de muchos momentos en espera de su marido, ésta se aburre por el continuo aislamiento al que estaba sometida, y se fuga para mantener una relación con un joven noble al que las gentes del lugar denominaban "el vampiro" por su extraño aspecto. En breve regresa de nuevo al castillo y empieza a mantener relaciones lésbicas con dos de sus doncellas.
Desde ese momento, y para distraerse de las largas ausencias de su marido, comienza a interesarse sobremanera por el esoterismo, rodeándose de una siniestra corte de brujos, hechiceros y alquimistas.

A medida que pasaban los años, la belleza que la caracterizaba se iba degradando, y preocupada por su aspecto físico pide consejo a la vieja nodriza. Ésta, le indica que el poder de la sangre y los sacrificios humanos daban muy buenos resultados en los hechizos de magia negra, y le aconseja que si se bañaba con sangre de doncella, podría conservar su belleza indefinidamente...

En esa época, la Condesa tubo su primer hijo, al que siguieron tres más, y si bien su papel maternal le absorbía la mayor parte del tiempo, en el fondo de su mente seguían resonando las palabras tentadoras de la nodriza: "belleza eterna". Al principio intentó alejarlas de sí, posiblemente no por falta de deseo o valor, sino por temor a las consecuencias de cara a la aristocracia, pero años más tarde cuando su marido fallece no tarda en probar los placeres sugeridos por la bruja.

Al poco tiempo moriría su primera víctima: una joven sirvienta estaba peinando a la Condesa, cuando accidentalmente le dio un tirón. Ésta, en un ataque de ira le propinó tal bofetada que la sangre de la doncella salpicó su mano. Al mirar la mano manchada de sangre, creyó ver que parecía más suave y blanca que el resto de la piel, llegando a la conclusión que su vieja nodriza estaba en lo cierto y que la sangre rejuvenecía los tejidos. Con la certeza de que podría recuperar la belleza de su juventud y conservarla a pesar de sus casi cuarenta años, mandó que cortasen las venas de la aterrorizada sirvienta y que metiesen su sangre en una bañera para que pudiera bañarse en ella.

A partir de ese momento, los baños de sangre serían su gran obsesión, hasta el punto de recorrer los Cárpatos en carruaje acompañada por sus doncellas en busca de jóvenes hembras a quienes engañaban prometiéndoles un empleo como sirvientas en el castillo. Si la mentira no resultaba, se procedía al secuestro drogándolas o azotándolas hasta que eran sometidas a la fuerza. Una vez en el castillo, las víctimas eran encadenadas y acuchilladas en los fríos sótanos bien por un verdugo, un sirviente o por la propia Condesa, mientras las víctimas se desangraban y llenaban su bañera.

Una vez dentro de la pila, hacía que derramasen la sangre por todo su cuerpo, y al cabo de unos minutos, para que el tacto áspero de las toallas no frenase el poder de rejuvenecimiento de la sangre, ordenaba que un grupo de sirvientas elegidas por ella misma lamiesen su piel. Si estas mostraban repugnancia o recelo, las mandaba torturar hasta la muerte. Si por el contrario reaccionaban de forma favorable, la Condesa las recompensaba.

En algunas ocasiones, las víctimas que le parecían más sanas de mejor aspecto eran encerradas durante años en los sótanos para ir extrayendo pequeñas cantidades de sangre mediante incisiones afín que la dueña del castillo pudiera bebérsela.

Por otro lado, las calaveras y los huesos eran también aprovechados por los hechiceros del castillo, convencidos que sólo un sacrificio humano podía dar buenos resultados para realizar sus experimentos alquímicos.

Durante once años, los campesinos aterrados veían el carruaje negro con el emblema de la Condesa Báthory rastrear el pueblo en busca de jóvenes, que desaparecían misteriosamente dentro del castillo y que nunca volvían a salir.

Los cuerpos sin vida eran sepultados en las inmediaciones del castillo, hasta que finalmente, sea por pereza o descuido, tan sólo los arrojaban al campo para que las alimañas acabasen con ellos.

Algunos aldeanos no las tenían todas consigo por los gritos estremecedores que se oían salir del lugar, y se empezaron a extender rumores por todo el pueblo de que algo raro sucedía en el castillo.

Finalmente estos pueblerinos empiezan a rondar por las inmediaciones, en dónde se encuentran con los restos de más de una docena de cuerpos sin vida. Éstos armaron una revuelta insistiendo que el castillo estaba maldito y era además una residencia de vampiros, quejándose ante el propio soberano.

 

Atacar a una familia de poder en esa época era algo verdaderamente difícil, y sobre todo si como en este caso, el acusado además de ser una persona distinguida entre la nobleza tenía amigos igual de poderosos por todas partes. Por ese motivo, el emperador comienza por no prestar atención a las quejas de su pueblo, pero finalmente envía una tropa de soldados que irrumpen en el castillo en 1610.

Al entrar, los soldados encuentran en el gran salón del castillo un cuerpo pálido y desangrado de mujer en el suelo, otro aún con vida pero terriblemente torturada, que había sido pinchada con un objeto para extraerle la sangre, y una última ya muerta tras ser salvajemente azotada, desangrada y parcialmente quemada. En los alrededores del castillo, desentierran además otros cincuenta cadáveres.

En los calabozos, se encuentran a gran cantidad de niñas, jóvenes y mujeres aún en vida a pesar que algunos de ellos tenían señales de haber sido sangrados en numerosas ocasiones.

 


Una vez éstos liberados, sorprenden a la Condesa y a algunos de sus brujos en una de las habitaciones del castillo en medio de uno de estos sangrientos rituales. Rápidamente son detenidos y conducidos a la prisión más cercana.

Los crímenes sádicos de Báthory habían durado aproximadamente diez años.

En el juicio, sobraban pruebas para condenar a Elizabeth Báthory culpable de los múltiples crímenes cometidos, pues no sólo se habían encontrado ochenta cadáveres sino que los guardias estaban de testigos para declarar que la habían visto matar con sus propios ojos.

Ésta confesaría haber asesinado junto con sus hechiceros y verdugos, a más de 600 jóvenes y haberse bañado en "ese fluido cálido y viscoso afín de conservar su hermosura y lozanía".
Le seducía el olor de la muerte, la tortura y las orgías lesbianas. Decía que todo lo mencionado poseía un "siniestro perfume". Sus cómplices fueron condenados culpables, unos decapitados y otros quemados en la hoguera.

Báthory, aún contando con el privilegio de pertenecer a la nobleza y ser amiga personal del rey Húngaro, fue condenada por éste mismo a una muerta lenta: la emparedaron en el dormitorio de su castillo, dejándole una pequeña ranura por la cual le daban algunos desperdicios como comida y un poco de agua. Murió a los cuatro años de permanecer en esa tumba, sin intentar comunicarse con nadie ni pronunciar la mínima palabra. Fue una especie de suicidio, de repente dejó de tocar alimento alguno y fallece en 1614 cuando contaba con 54 años.

Resulta curioso señalar un paralelismo entre esta mujer y otro vampiro histórico muy conocido: Gilles de Rais, pues aunque éste cometió sus crímenes dos siglos antes, procedían de manera muy similar: ambos pertenecían a la alta nobleza. Él era homosexual y ella lesbiana (de ahí que sus víctimas fuesen principalmente mujeres), y lo más sorprendente e inquietante es que tanto los sirvientes de uno como de otro participaban en los macabros baños de sangre.

 

Diablillo   www.metroflog.com/-Xx_p_a_t_y_xX-  (poner el guion al final, el link no lo pone)

 

 

El petiso Orejudo

La ciudad porteña de Buenos Aires vio nacer, el 31 de octubre de 1896, al hijo de los inmigrantes calabreses Fiore Gordino y Lucía Ruffo. Este niño quién llevaría el nombre de Cayetano Santos horrorizaría a la Argentina algunos años más tarde bajo el apelativo de el "Petiso Orejudo".
Fiore fue quizá responsable en parte de haber engendrado a quién se convertiría en el primer criminal en serie en la historia policial argentina. Alcohólico y golpeador, había contraído la sífilis tiempo antes del nacimiento de Cayetano. El niño vino al mundo con graves problemas de salud, de hecho, durante sus primeros años de vida estuvo varias veces al borde de la muerte a causa de una enteritis.

La niñez de Cayetano transcurre en la calle, vagando. A partir de los cinco años concurre a varias escuelas de donde siempre es expulsado por su falta de interés en los estudios y su comportamiento rebelde. El escenario de sus correrías y carrera criminal serían los baldíos y conventillos de los barrios de Almagro y Parque Patricios, por entonces todavía al borde de la pampa. Es una zona de quintas, de retiro, de descanso. Pero también es un arrabal desgranado de paisanos y extranjeros.

 

El 28 de septiembre de 1904, contando con apenas 7 años, Cayetano da inicio formal a su carrera criminal, a fuerza de engaños lleva a Miguel de Paoli, de casi dos años hasta un baldío y allí lo golpea para luego arrojarlo sobre un montón de espinas, un policía que pasaba se percata de lo sucedido y lleva a ambos niños a la comisaría de donde serían recogidos mas tarde por sus respectivas madres.


Al año siguiente, Cayetano agrede a su vecina Ana Neri, de apenas 18 meses. Le conduce hasta un baldío en donde le golpea repetidamente en la cabeza con una piedra. Nuevamente es descubierto por un policía quién pone fin al ataque y le detiene, pero, dada su corta edad es dejado en libertad esa misma noche.

Extrañamente, el que sería el primer asesinato de Cayetano pasó desapercibido y solamente sería descubierto años después cuando lo relata, en su confesión ante la policía. Según él cuenta, en 1906 toma a una niña de aproximadamente 2 años y la lleva hasta un baldío sobre la calle Río de Janeiro donde intenta estrangularla, después, decide enterrarla viva en una zanja que cubre con latas. Las autoridades, al conocer este crimen, se trasladan hasta el lugar pero se encuentran con que se había edificado una casa de dos pisos. La historia no pudo ser corroborada a pesar de que los archivos policiales registran una denuncia por desaparición con fecha 29 de marzo de 1906, de una niña de tres años de nombre María Roca Face, tomada en la comisaría 10ª. La niña desaparecida nunca fue encontrada.

Ese mismo año, al parecer apenas algunos días después de cometer su primer asesinato, Cayetano sería denunciado ante la policía por su padre al descubrir que ha martirizado a algunas aves domésticas. Fiore encuentra dentro de un zapato de su hijo un pájaro muerto y, debajo de su cama, una caja en donde guarda los cadáveres de otras aves. A continuación se reproduce el acta que en aquella ocasión fue levantada.
"En la Ciudad de Buenos Aires, a los 5 días del mes de abril del año 1906, compareció una persona ante el infrascripto. Comisario de Investigaciones, la que previo juramento que en legal forma prestó, al solo efecto de justificar su identidad personal dijo llamarse Fiore Godino, ser italiano, de 42 años de edad, con 18 de residencia en el país, casado, farolero y domiciliado en la calle 24 de Noviembre 623. Enseguida expresó: que tenía un hijo llamado Cayetano , argentino, de 9 años y 5 meses, el cual es absolutamente rebelde a la represión paternal, resultando que molesta a todos los vecinos, arrojándoles cascotes o injuriándolos; que deseando corregirlo en alguna forma, recurre a esta Policía para que lo recluya donde crea oportuno y para el tiempo que quiera. Con lo que terminó el acto y previa íntegra lectura, ser ratificó y firmó. Fdos: FRANCISCO LAGUARDA, Comisario. -Fiore Godino"."Se resolvió detener al menor Cayetano Godino y ser remitió comunicado a la Alcaidía Segunda División, a disposición del señor Jefe de Policía"

Cayetano pasó recluido poco más de dos meses y después regresa a las calles, como ya no asiste a la escuela vuelve a dedicarse a la vagancia, sumido en sus morbosas fantasías, masturbándose continuamente.

El 9 de septiembre de 1908 vuelve a las andadas, conduce a Severino González Caló, de 2 años, a una bodega ubicada frente al Colegio del Sagrado Corazón, ahí lo sumerge en una pileta para caballos cubriéndola después con una tabla para ahogar al pequeño. El propietario del lugar, Zacarías Caviglia, descubre la tentativa pero Godino se defiende diciendo que el niño había sido llevado hasta allí por una mujer vestida de negro de la que suministra señas particulares. Es conducido a la comisaría de donde es recogido al día siguiente.

Seis días más tarde, el 15 de septiembre, en Colombres 632, quema con un cigarrillo los párpados de Julio Botte, de 22 meses de edad. Es descubierto por la madre de la víctima, pero alcanza a huir.

El 6 de diciembre Fiore y Lucía Godino, cansados de los continuos problemas causados por Cayetano vuelven a entregarlo a la policía, esta vez es enviado a la Colonia de Menores Marcos Paz en donde permanece por tres años. Durante su encierro concurre a clases en donde medio aprende a leer y escribir.

La estancia de Cayetano en Marcos Paz, lejos de regenerarlo, le endurece. El 23 de diciembre de 1911 regresa a las calles; ahora es un criminal frío y terriblemente potenciado.

Su liberación se da, al parecer, a petición de sus padres con quienes regresa a vivir. En un fútil intento por redimirlo de su secuela criminal se habían ocupado de conseguirle trabajo en una fábrica, por desgracia solamente es capaz de mantener el puesto por tres meses.

Nuevamente comienza a vagar por las calles, pero esta vez no se circunscribe a los barrios conocidos, sus vagabundeos le llevan a frecuentar lugares y personas del más bajo nivel de moral de la pujante ciudad de Buenos Aires. Asimismo , comienza a sufrir fuertes dolores de cabeza que se traducían en ganas de matar, sobre todo después de tomar alcohol.

1912 es un año que marca hitos en más de una historia, por un lado se desata la guerra en los estados balcánicos y por otra el Titanic se lleva al fondo del mar toda la gloria y pompa con que fue bautizado.

El 17 de enero del fatídico 1912 Cayetano, quién ya es conocido en las calles con el sobrenombre de "Petiso Orejudo", se introduce en una bodega de la calle de Corrientes y da rienda a otra de sus grandes pasiones; el fuego. El incendio que provoca tarda cuatro horas en ser sofocado por los bomberos. Después de su arresto declararía:

"Me gusta ver trabajar a los bomberos... es lindo ver como caen en el fuego."

El 26 de enero de 1912 un crimen aterrador conmueve a la sociedad porteña. El cadáver del menor Arturo Laurora, de 13 años es encontrado en una casa puesta en alquiler en la calle Pavón. El cuerpo es descubierto, golpeado y semidesnudo, con un trozo de cordel atado al rededor del cuello. Su desaparición había sido reportada apenas el día anterior. Las investigaciones no conducen a ningún lado. Posteriormente Cayetano confesaría la autoría de este crimen.

El 7 de marzo siguiente Cayetano prende fuego a las ropas de Reyna Bonita Vaínicoff de cinco años, la pequeña fallece 16 días después de debatirse entre la vida y la muerte en el Hospital de Niños.

En los meses siguientes el Petiso causa dos incendios más que son controlados fácilmente por los bomberos sin que se produzcan víctimas

El 24 de septiembre, mientras trabaja en una bodega propiedad de Paulino Gómez, Cayetano mata de tres puñaladas a una yegua. No fue detenido por falta de pruebas. Apenas unos días después prende fuego a la Estación Vail de la compañía de tranvías Anglo-Argentina, el incendio fue controlado por los bomberos.



En noviembre 8 el Petiso Orejudo, con engaños como siempre, convence a Roberto Russo de 2 años a acompañarlo a un almacén en donde supuestamente le compraría unos caramelos. Le lleva hasta un alfalfar a pocas cuadras en donde le ata los pies y procede a ahorcarlo con un trozo de la cuerda que usa para atarse los pantalones, son descubiertos por un peón del alfalfar quién los entrega a las autoridades. Cayetano declara haber encontrado atado al niño y estarlo rescatando cuando son descubiertos, es liberado por falta de mérito.

El 16 del mismo mes, en un baldío situado en las calles de Deán Funes y Chiclana, intenta golpear a Carmen Gittone de 3 años. Un vigilante hace acto de presencia y el agresor consigue escapar. Días después, el 20 de noviembre, se lleva de la esquina de Muñiz y Directorio a la niña Catalina Naulener de 5 años. Busca un baldío por la calle Directorio, pero antes de encontrarlo la menor se resiste a seguir. Godino se descontrola y la golpea. El dueño de la casa ubicada en el número 78 de la mencionada calle interviene y Cayetano logra huir de nuevo.



El último crimen del Orejudo es probablemente el mejor documentado de su espectacular carrera, su víctima, Gerardo Giordano de apenas tres años sale, como todas las mañanas después de desayunar con sus padres, de su casa ubicada en la calle Progreso número 2185 para reunirse con sus amiguitos y jugar a todo aquello que acostumbran jugar los niños en esa edad. Esa misma mañana del 3 de diciembre, a pesar de los acostumbrados gritos de su padre, Cayetano sale de su casa ubicada en Urquiza 1970, ya lleva clavada entre los ojos la determinación terrible de matar.

Después de vagabundear un rato por las calles, Santos Godino encuentra, en la calle Progreso un grupo de chicos jugando. Se les suma sin despertar ninguna sospecha porque, después de todo, su aspecto de idiota siempre le ha permitido ganar la confianza de sus víctimas

Poco después consigue convencer a Gerardo para que lo acompañe a comprar unos caramelos. Un rato antes y sin éxito, invitó a Marta Pelossi, de 2 años de edad; pero la menor, asustada, se refugió en su domicilio.


Así pues, víctima y homicida se encaminan sin apuro hacia el almacén ubicado en Progreso 2599 en donde compran dos centavos de caramelos de chocolate. Enseguida el más chico los reclama, pero Godino, imperturbable, resuelve dosificarlos: le permite algunos, y le promete los demás si acepta acompañarlo hasta cierto lugar alejado, la Quinta Moreno.

Una vez en la entrada, el chico llora y se resiste a entrar. Pero el asesino lleva hecho demasiado, ni siquiera vacila: lo agarra con violencia de los brazos, lo introduce en la quinta y lo arrincona cerca de un horno de ladrillos. Lo derriba con fuerza y lo aquieta poniéndole la rodilla derecha sobre el pecho. Godino conoce el mecanismo: con apuro, pero sereno, se quita el piolín que lleva por cinturón (se trata de esos lazos de algodón que se utilizan en albañilería para sostener las plomadas), y empieza a enrollarlo en el cuello de Gerardo, le da 13 vueltas y procede a estrangularlo. Pero Gerardo intenta levantarse, así que Cayetano procede a atarle de pies y manos cortando la cuerda con un cerillo encendido. De nuevo procede a asfixiarlo con el cordel pero el chiquillo se resiste a morir. Una idea cruza por la mente de Cayetano; ¿Por que no atravesarle la cabeza con un clavo?

Uniendo la acción a la idea el Petiso se da a la tarea de encontrar la herramienta deseada, su búsqueda le lleva al exterior del local en donde topa con el padre de Gerardo quién le pregunta por el paradero del niño, imperturbable, Cayetano, le responde no haberlo visto y le sugiere dirigirse a la comisaría más próxima a levantar un reporte.

Mientras tanto el Orejudo encuentra un viejo clavo de 4 pulgadas, regresa con él junto a su víctima, usando una piedra como martillo lo hunde en la sien del niño moribundo y después de cubrirlo con una vieja lámina de zinc huye de la escena del crimen.

<-- Gerardo Giorndano muerto tras atravesarle "El Petiso" la sien con un clavo

Esa noche, durante la velación de su víctima, Cayetano hace acto de presencia. Después de observar durante algún tiempo el cadáver de Gerardo huye llorando del lugar. (Según declaró posteriormente, deseaba ver si el cadáver aun tenía el clavo en su cabeza) Para su desgracia dos policías, el Subcomisario Peire y el principal Ricardo Bassetti ya habían ligado cabos con casos anteriores y esa misma madrugada se allanó el hogar de los Gordino arrestando a Cayetano, encontrando en sus bolsillos un artículo de periódico aun fresco que relataba los pormenores del asesinato y en sus pantalones restos del piolín con que había intentado ahorcar a Gerardo.

Tras ser detenido confesó cuatro homicidios y numerosas tentativas de asesinatos. En una primera instancia, Santos Godino fue declarado irresponsable y se lo recluyó en el Hospicio de las Mercedes, en el pabellón de alienados delincuentes, donde atacó a dos pacientes. Uno estaba inválido en una cama. Otro se movía en silla de ruedas. Después intentó huir.

Lo trasladaron a la Penitenciaría Nacional de la calle Las Heras y finalmente, en 1923 se le trasladó al penal de Ushuaia, la provincia más austral de la Argentina, a la "Cárcel del Fin del Mundo". En 1927 los médicos del penal le hicieron una cirugía estética en las orejas, porque creían que allí radicaba su maldad. Obviamente este tratamiento "radical" no sirvió de nada.

En 1936 pidió la libertad y se la negaron: de los dictámenes médicos elaborados por los doctores Negri y Lucero y los doctores Esteves y Cabred se concluye que;

"Es un imbécil o un degenerado hereditario, perverso instintivo, extremadamente peligroso para quienes lo rodean"

De su vida de recluso se sabe poco. Apenas alguna anécdota como la siguiente: en 1933, consiguió detonar la furia de los presos porque mató al gato mascota del penal arrojándolo junto con los leños al fuego; le pegaron tanto que tardó más de veinte días en salir del hospital.

Las circunstancias de su muerte, ocurrida en Ushuaia el 15 de noviembre de 1944 siguen siendo nebulosas. Supuestamente murió a causa de una hemorragia interna causada por un proceso ulceroso gastroduodenal, pero se sabe que había sido maltratado y, con frecuencia, violentado sexualmente. Sobrellevó los largos días de la cárcel, sin amigos, sin visitas y sin cartas. Murió sin confesar remordimientos.

El penal de Ushuaia fue finalmente clausurado en 1947. Cuando el cementerio fue removido sus huesos ya no estaban.

 

 

charles manson

Charles Milles Manson nació en Cincinnati, Ohio (EEUU), el 12 de noviembre de 1934. Hijo ilegítimo de una joven adolescente de 17 años, Kathleer Maddox.

Su verdadero padre es un misterio, a pesar de que su madre interpuso una demanda judicial para demostrar la paternidad de un hombre con el que convivio unos años, como dijo el mismo Manson su madre era una: "prostituta de diecisiete años".

Su infancia transcurrio viajando de ciudad en ciudad hasta que a los 8 años su madre salio de prision, donde cumplia una pena de cinco años por robo y agresión. Durante este tiempo convivio con su tia, una beata contraria a cualquier forma de placer, el cual consideraba pecaminoso.

 

Vivio con su madre (alcohólica) unos años hasta que por medio de un robo reunió el dinero necesario para "independizarse", a los 14 años fue detenido por primera vez y a partir de este momento su vida transcurrio entre fugas e ingresos en prisión, por lo cual se podría decir que su formación fue la que recibio en centros penitenciarios con otros presos.

Recien cumplida su mayoría de edad ya contaban entre sus hazañas el robo, una violación homosexual a un compañero, agresiones y varias fugas.

En 1953 con 19 años se casa con una enfermera de 17 años, habiendo tenido hasta ese momento solo relaciones homosexuales, tuvo su primer hijo pero el matrimonio fracaso y se divorciarion en 1958. Un año despues se caso con una prostituta para que no declarara contra él y de ese matrimonio nació su segundo hijo.

Posteriormente ingreso en prisión donde comenzó a formarse en el esoterismo y paso a formar parte de la Iglesia de la Cienciología, todo esto desencadeno en que en 1967 cuando abandono la carcel con 32 años llevase 17 años de su vida en la carcel.

 

Esta formación esoterica le llevo a contar con un grupo de seguidores "su familia", segun su filosofia solo los que les siguiesen se salvarían del apocalipsis.

Manson, que se autodenominaba Satán (además de Jesucristo, el Espíritu, el Anticristo y el Demonio), predicaba una curiosa doctrina, una mezcla de conceptos orientalistas y una reinterpretación de la Biblia.

Hippies, drogas, sexo libre, rock...Aquello era demasiado para un tipo que había aprendido a base de abusos a manipular a la gente y a ser temido por sus enemigos. El bueno de Manson fue bien acogido en la comunidad alternativa californiana. Tanto que se fue a vivir con una bibliotecaria -y ecologista radical- llamada Mary Brunner. Al poco tiempo, el tipo que posteriormente se autoproclamaría Anticristo, metió en casa a una chica de 16 años que encontró en la calle. Esto no molestó a Mary, que creía firmemente en los principios Hyppies, dando lugar a lo que sería el germen de "La Familia", institución creada a la medida de Manson.

 

 

Pronto comenzaron a recorrer toda la costa en un destartalado autobús escolar, predicando la palabra del ecologismo y el sexo libre, y captando la atención de numerosos seguidores. Eran ya una de las atracciones de Los Ángeles: ricos, famosos y celebridades recibían con los brazos abiertos a la comuna. Como Dennis Wilson, batería de los Beach Boys, que los alojó en su casa.

Y fue Wilson el que desencadenaría la ira de Manson. el chico de la playa, le había presentado a un productor musical -hijo de Doris Day- que vivía en una lujosa mansión en la calle Cielo Drive 10500, lugar al que acudiría Manson cada dos por tres para convencerle de que le produjera un disco. Ver como meses depués los Beach Boys sacaban el álbum 20/20 con la canción "Never learn not to love" -calco de un tema compuesto por Manson- tuvo que ser suficiente para que el líder de La Familia gritara "¡¡Cerdos!!".




Nunca pudo probarse que matará a nadie él mismo, pero ordenó varios asesinatos.

En ese periodo, Bobby Beausoleil -miembro de la familia- se pelea con un traficante de mescalina llamado Gary Hinman. Manson, Beausoleil y Susan Atkins no dudan en presentarse en casa de Hinman para pedirle dinero. El tipo se niega, así que Manson le corta una oreja y se va de la casa diciendo a sus seguidores que hagan con él lo que quieran. Y vaya si lo hicieron. O eso parece por el estado en el que quedó el cadáver del traficante.

Este no era el primer delito de sangre cometido por La Familia, aunque sí el más grave. La detención de B. Beausoleil por el asesinato de Hinman a los pocos días de producirse, provoca que Manson busque un nuevo refugio para sus "hijos". Nada mejor que una granja abandonada, en el desértico Valle de la Muerte. Allí la familia se prepara para lo que Manson denomina el Helter Skelter: el fin del mundo en el que los negros se levantarán en armas para dominar a los blancos...una teoría que Manson refuerza basándose en signos que sólo él percibe, como las advertencias incluídas a este respecto el White Album de Los Beatles.

 

El viernes 8 de agosto de 1969 Manson ordenó la ejecución de todas las personas que se encontrasen en el 10050 de Cielo Drivey para ellos envió a Susan Atkins, Patricia Krenwinkel y Leslie Van Houten -acompañadas por Tex Watson, miembros de su familia.

La vivienda por aquel entonces de Roman Polanski, entre las personas asesinadas se encontraba la esposa de este, Sharon Tate, que se encontraba embarazada de 8 meses, el matrimonio Jay y Gibby Folger, y Wojtek Frykowski. Las mujeres de Mason mataron salvajemente a Sharon Tate cortándole sus pechos y muriendo desangrada.

En una de las paredes se podía leer escrito con sangre humana ¡Cerdos!!".


Al día siguiente, Manson organiza el asesinato del matrimonio La Bianca para extender el rumor de que ha comenzado una cacería por parte de negros radicales. Esta vez sí acude con el grupo, pero da instrucciones y se marcha antes de que empiece el espectáculo.

Pocos días después detienden a S. Atkins acusada de participar en la muerte del traficante de mescalina. En prisión, habla largo y tendido sobre su maravilloso líder y sus aventuras con La Familia. La poli detiene a Manson el 12 de octubre del 69 junto a otros miembros del clan.

 

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